miércoles, 24 de octubre de 2018

La línea del tiempo

¿Y si la línea del tiempo no fuera una  horizontal y continua, como siempre hemos pensado, sino una espiral loca?

Algo así: 
"Jeremy Bearimy"


Hace unos días, viendo la serie de "The good place" de la que ya he hablado antes en este blog en otra ocasión, se comentaba que en el Universo las líneas temporales no eran como las de la Tierra, es decir, pasado, presente y futuro; antes, ahora y después, sino que el después puede ocurrir antes que el antes, valga la redundancia, lo que supone una completa paradoja. En la serie la denominaban la teoría "Jeremy Bearimy". Quizá con la imagen es más fácil de entender: si la observáis se ve que, si eres un ser que recorre, de izquierda a derecha- la vida- las letras del nombre Jeremy Bearimy, no vas a hacer un recorrido continuo y ordenado; vas a ir hacia delante, y luego hacia atrás, pasando por donde ya pasaste...entonces tu presente es tu pasado... no sé si me explico. 

¿Y por qué no? Lo único que sabemos es que no sabemos nada... Las normas que rigen nuestro mundo no tienen por que ser las que rijan el Universo ahí fuera. Dado que no sabemos como transcurre el tiempo en el vasto universo mejor será que nadie se atreva a decir que esto es un teoría loca sacada de una serie jajaja
¿Quién puede asegurar al 100% la certeza o el error de una u otra teoría? 
Esa paradoja tan famosa de viajas al pasado (en el hipotético caso de que eso se pudiera hacer) y matas a tu abuelo por accidente. Entonces tu nunca llegaste a nacer por lo que nunca podrías haber viajado al pasado y asesinado a tu abuelo, porque no existías. Esa paradoja sobre la que muchos hemos reflexionado, hasta el punto de ardernos la cabeza, quizá pueda explicarse gracias a Jeremy Bearimy.
Os dejo el link de la escena donde se explica esta supuesta teoría. Teoría que a mi me ha encantado:  


miércoles, 17 de octubre de 2018

The Good Place

Tal y como prometí, voy a seguir hablando sobre series que he visto y que recomiendo, encarecidamente que los demás vean, para que disfruten como yo lo he hecho.

The Good Place va, como su nombre indica, de la vida después de la muerte. Eleanor es una mujer egoísta y despreocupada, que vive su vida sin pensar en el después. No tiene mal fondo, quizá ninguno de los que vean la serie puedan reprocharle su actitud, pues todos somos un poco "Eleanor" y todos "pecamos" un poco de lo mismo.
Pero resulta que un día Eleanor se muere y va al cielo "The Good Place", sitio al que ella cree pertenecer pues, a pesar de no ser una santa, tampoco es que haya sido lo que se dice mala en vida; en sus propias palabras ella es una "persona media" con sus defectos y sus virtudes...
Cuál es su sorpresa cuando descubre que ha llegado al cielo por error; que ella no es la verdadera Eleanor que esperaban en el buen lugar, y que ha habido un grave error de identidades. 
Como no desea ir al mal lugar a arder para siempre (entre otras calamidades), ni cree merecerlo- pues al fin y al cabo es un persona media- decide aprender a ser "buena persona" - o al menos intentarlo- acudiendo a las clases de filosofía moral de Chidi, con otros dos compañeros.
La serie es sobre todo una comedia. No puedo contar más sin hacer spoiler, pero mi personaje favorito en la serie es Janet, una especia de enciclopedia andante que guarda consigo todo el conocimiento del Universo, y que no puede ser más cómica.
No debo ser la única a la que le ha gustado la serie, pues ya se están estrenando los capítulos de la tercera temporada. La recomiendo, no sólo porque te hace reír bastante, sino porque también me ha hecho plantearme preguntas como:
1 ¿Quién merece ir al cielo?
2 Lo que hago, ¿lo hago porque es lo correcto, o para que se me recompense a corto o a largo plazo?
3 ¿Por qué no existe (aunque quién sabe, a lo mejor si lo hay) un "medium place" para aquellos que no han sido santos en su vida terrenal, pero que tampoco es que hayan sido completamente malvados?
Aquí os dejo el trailer de la primera temporada:
https://www.youtube.com/watch?v=QNTW0xwIYz8


miércoles, 3 de octubre de 2018

La hija del mariachi


Emiliano es un joven mejicano adinerado, y  además, un picaflor. El día anterior a la boda de su hermana su mundo se desmorona cuando la policía viene a detenerlo por utilizar su negocio (un concesionario de coches) para blanquear dinero. Pero Emiliano es inocente. Su cuñado, uno de sus mejores amigos y su administrador han estado blanqueando dinero a sus espaldas.
Como es inocente y no quiere ir a la cárcel decide escapar. En el aeropuerto pide un billete de avión al primer destino disponible, que por suerte, azar o destino, resulta ser Colombia. 
El niño rico pasa de serlo, a vivir en un cuchitril, esconderse de la policía adoptando una identidad falsa y a cantar en un bar para sobrevivir. El bar, trata de imitar la plaza Garibaldi mejicana y allí llega Emiliano movido por la añoranza de su país. Allí conoce al amor de su vida, la hija de un ex mariachi y aprende unas cuantas lecciones más.
Recomiendo esta serie porque Emiliano aprende que para ser feliz no hace falta dinero. Lo importante es el verdadero amor, y la amistad. Al principio hay una cierta resistencia del personaje al cambio y a adaptarse, porque es una persona que pasa de tener todas las comodidades y privilegios a perderlos.
Es una telenovela que trata a la perfección  la diferencia de clases sociales, la hipocresía de la clase alta, la sencillez de la existencia, además de que la serie no deja de ser un musical en el que Emiliano y Rosario cantan los éxitos de José Alfredo Jiménez con las voces de Jairo del Valle y Adrianna Botina respectivamente. 
Señalar que después del éxito que tuvo esta telenovela, México hizo un remake de la misma a la que tituló "Qué bonito amor", pero en mi opinión esa versión no le llegó a los talones a "La hija del mariachi" y no resistí ver ni un sólo capítulo.
Si quieren ver "La hija del mariachi" hasta hace poco los capítulos estaban gratis en Youtube ;)

jueves, 27 de septiembre de 2018

10 series que HAY que ver

1. El pájaro espino (1983) Estados Unidos
2. Embrujadas (1998) Estados Unidos
3. La Hija del Mariachi (2006) Colombia
4. Galerías Paradise (2012) Reino Unido
5. Reign (2013) Estados Unidos
6. El Ministerio del Tiempo (2015) España
7. Esperanza Mía (2015) Argentina
8. The Good Place (2016) Estados Unidos
9. Amigos que matan (2016) Estados Unidos
10. Estoy vivo (2017) España

En la foto Cole y Phoebe, de "Embrujadas"
Como se puede apreciar, las he ordenado por antigüedad, y no por preferencia. Sin duda, si tuviera que escoger una, sería "Embrujadas" (Charmed) con sus 8 temporadas de 22 capítulos cada una, cuyos DVDs guardo como oro en paño ;) 

lunes, 17 de septiembre de 2018

El postre moral

Este es un concepto que aprendí de la serie "The Good Place" ("El lado bueno"). La serie, para los que no lo sepan, trata sobre quién después de la muerte, puede llegar a ese lado "bueno" en función a las buenas obras que realizó durante su vida en La Tierra.  Todo desde una perspectiva cómica.

Pues bien, el concepto de postre moral comporta, no portarse bien, actuar adecuadamente, porque sea lo correcto, sino porque se me va a recompensar con algo. Ejemplos: ser bueno en vida para ir al cielo después de la muerte, dar a un amig@ un regalo por su cumpleaños esperando que haga lo mismo en el nuestro, trabajar para ganar el sueldo, etc. En vez de ser bueno en vida, independientemente de lo que haya "más allá" porque eso es lo correcto, dar un regalo porque queremos a nuestros amig@s y trabajar para sentirnos realizados. El postre moral hace que la vida sea vacía, siempre haciendo las cosas esperando una recompensa, y cuando no la conseguimos sintiéndonos frustrados por ello.
Reconozco que el tema del postre moral me toca de lleno y me hace plantearme, ¿para qué hago yo las cosas?, ¿para que se me recompense?... Muchas veces lo hacemos sin ni siquiera darnos cuenta. 
Me parece un concepto interesante o, por lo menos, que llama a la reflexión.

miércoles, 5 de septiembre de 2018

Opinión personal sobre Kant y sus ideas



Con respecto a la opinión de Kant en la veracidad de los postulados de la razón práctica (ética) en la libertad del hombre, la existencia del alma y de Dios, estoy de acuerdo con él en que para que el hombre sea moral antes tiene que ser libre, porque sólo una persona libre es responsable de sus actos y asume las consecuencias de los mismos, pues si se le da todo hecho nunca va a plantearse nada relevante y será mucho más fácil echar la culpa de lo malo a otra persona.

Sobre la existencia del alma y de Dios como condición necesaria para que un ser humano sea moral, afirmo como Kant que esto es cierto. Pues, en mi opinión, es nuestra alma  junto con nuestra mente la que después de una mala obra nos hace sentirnos “culpables” y plantearnos lo que hemos hecho y si esto está mal o no. Del mismo modo Dios es el referente al que debemos mirar siempre para actuar moralmente, pues si éste no existiera nunca habría normas ni lógica en el mundo y todos haríamos lo que queremos.

Sobre su afirmación de que la mejor constitución que existe es la Republicana cabe señalar que para Kant el concepto de República no es el mismo que en la actualidad podemos tener nosotros. La República kantiana es diferente porque en ella puede gobernar cualquiera, incluso un rey, siempre y cuando se respete la libertad jurídica de los ciudadanos. Y, dado que en nuestro país no se da esa libertad jurídica total, puesto que los ciudadanos no damos el consentimiento a las leyes que se aprueban, no podemos decir que su idea de República sea igual a la nuestra.

Por otra parte me parece muy mal que un hombre con unas ideas tan adelantadas que llegó a reconocer los derechos y las libertades humanas mucho antes que cualquier otro filósofo sea por otra parte tan machista y clasista como para considerar que las mujeres y asalariados no tenemos derecho a dar nuestra opinión ni a ser considerados, pues se rompe así su visión de que todos somos libres e iguales ya que no incluye a un sector bastante importante de la sociedad.

Con respecto al Estado de Naturaleza creo que en él los seres humanos si poseíamos algo de moralidad tal y como demuestra el hecho de que los primeros humanos enterraban a sus muertos y no se los comían, pues le unía un vínculo afectivo a ellos y ya creían en un poder supremo como Dios. Por lo que para ellos no eran simples compañeros de viaje que ir dejando atrás o comer o matar según conveniencia.

El derecho cosmopolita del que nos habla Kant es, en mi opinión, del todo necesario para lograr una paz mundial, pues si todos tenemos garantizado el derecho de visita a otro país  ya no habrá fronteras ni límites a las relaciones entre personas lo que garantizará que todos nos llevemos bien y nunca tengamos que recurrir a una guerra. Pero la pretensión de lograr una paz perpetua y duradera no es tan fácil de poner en práctica, pues dado que todos opinamos diferente y vemos el mundo de forma distinta siempre vamos a estar en desacuerdo en algún punto, lo que inevitablemente va a crear conflictos y disputas.

Quiero señalar que esas reflexiones sobre las ideas de Kant las escribí con 17 años, cuando estudié filosofía en el instituto, como parte de mi trabajo de clase. Me resultó interesante rescatar esas ideas, porque sigo pensando que son correctas.

miércoles, 29 de agosto de 2018

GRACIAS A LA VIDA


¿Qué probabilidad había de que entre todos los seres humanos que conforman el planeta Tierra justo las dos personas cuya unión propiciaría nuestra existencia coincidieran en una época determinada, en un momento determinado y en un lugar determinado? Y, aún dándose todas estas condiciones, el espermatozoide que nos configuraría tal y como somos, tuvo que ganar una carrera de velocidad para ser el primero en llegar al óvulo de nuestra madre…

La probabilidad de que llegáramos a existir era tan pequeña, tan ínfima, un 0,000000000001%, y sin embargo aquí estamos; ALGO O ALGUIEN así lo quiso.

Siempre tratamos de controlarlo todo, de tener todo bajo control, y lo más importante de nuestra existencia- lo que nos la dio- sucedió sin que nos diéramos cuenta, sin que pudiéramos hacer nada, sin que lo supiéramos.

Gracias a la vida, por permitirnos vivirla.