miércoles, 9 de mayo de 2018

¿POR QUÉ NOS GUSTA TANTO ENCONTRAR EXPLICACIONES A TODO Y NO SABEMOS DISFRUTAR DEL MISTERIO?


Es una buena pregunta porque desde que somos pequeños pretendemos comprenderlo todo, darle una explicación a todo, y los “porque sí” no nos gustan.

Me gustaría poder comprender esto; por qué desde siempre hemos querido encontrar explicaciones a todo, y no sabemos disfrutar del misterio.


Pienso que es un efecto colateral de nuestra inteligencia, el precio que tenemos que pagar para avanzar. Me explico mejor. El ser humano ha avanzado tanto por nuestro afán de preguntarnos el porqué, de investigar, de evolucionar. Esto tiene muchas ventajas; nuestros antepasados monos se pusieron de pie, gracias a ello hemos llegado a donde hemos llegado, hemos creado múltiples inventos para satisfacer nuestras necesidades, hemos estudiado nuestro cuerpo por dentro y por fuera, hemos inventados aparatos para volar como los pájaros, e incluso hemos ido más allá de las cuatro paredes de nuestro planeta- solo por citar algunos ejemplos.

Esas son las ventajas.

Las desventajas son que como no somos Dios, como no somos omnipotentes, no podemos conocerlo todo y comprenderlo todo, y creedme, a mí eso también me frustra muchísimo. Me frustra no comprender, que haya cosas fuera del alcance de mi intelecto, pero como dije es el efecto colateral del avance y de nuestra inquietud por conocer. La clave como siempre está en el punto intermedio: estar contentos por todo lo que hemos llegado a comprender, y dejar de amargarnos y angustiarnos por lo que está fuera de nuestro alcance; aceptar que hay cosas que no podremos llegar a entender y “disfrutar del misterio”.

Gracias a mi amiga M. I. por darme la idea sobre esta entrada😘.

miércoles, 2 de mayo de 2018

¿Quién es Dios para mi?


Dios es para mi un ente sin cara, sin forma, que está en todas partes y a la vez en ningún sitio. Si leíste mi entrada de la “Caja de Zapatos” entenderás si digo que para mi Dios es el que sostiene la caja en sus manos, el dueño de la caja.

Dios es el infinito del universo o quizá sea él el propio universo.


Pero estando en esta condición vive tan alejado de nosotros que intenta acercarse a nuestra condición humana adoptando formas más cercanas a nuestro estado de seres finitos. Creo que Jesucristo es una de esas formas humanas, más cercanas a nosotros. ¿Pero qué hizo el ser humano? Juzgarlo, condenarlo y clavarlo en una cruz.

Dios es el que designó que el sol saliera y se pusiera todos los días, el que creó al hombre y a la mujer, los animales, y estableció todas las cosas… Él estableció un orden cósmico… Nosotros creemos entender los designios de Dios, pero sólo lo hemos malinterpretado todo. Todas las religiones, en nuestro afán de comprenderlo, lo hemos malinterpretado.

Dios no es humano, pero si lo fuera creo que sería mujer. La mujer da a luz, tiene sentido que si Dios es el creador de todo, el que dio luz a todo, sea mujer.

Dios no tiene materia, pero si la tuviera creo que sería agua, de el agua nace todo, e incluso cuando los bebés están en la barriga de su madre están en el líquido amniótico.

A veces dudo y pienso que Dios no existe. Pero esa duda sólo permanece un instante, tras esa duda inicial pienso que el sol se pondrá hoy y volverá a salir mañana, hará su recorrido por el cielo, y otra vez a empezar; la Luna girará alrededor de la Tierra provocando las mareas y manteniendo al mar y a la Tierra en equilibro perfecto; la Tierra girará alrededor del Sol a la distancia justa y suficiente como para darnos calor sin quemarnos, dándonos las estaciones y todo lo que ello conlleva y pienso… “que no pueda comprender a Dios no significa que no exista; él o ella está más allá de mi conocimiento y no por ello eso significa que no exista”.

miércoles, 25 de abril de 2018

¿Por qué decidí estudiar Derecho?

Debo decir que, cuando siendo niña me preguntaban ¿qué quieres ser de mayor?, yo nunca, y cuando digo nunca es nunca, nunca dije que quisiera estudiar Derecho, ni dedicarme al mundo de las leyes.
Decía que quería ser maestra, o trabajar en el sector turístico. Magisterio, Turismo y Trabajo Social eran los Grados que dije que estudiaría al acabar el Instituto.
Cuando llegó el tiempo de tomar la decisión me estaba decantando ya por Trabajo Social y llegué a preinscribirme en ese Grado en la Uned. Sucedió entonces lo típico; que te imprimen una hoja con el listado de asignaturas, y cuando lo leí no me sentí totalmente a gusto. Pensé y me dije a mí misma: ¿No me digas que a estas alturas también te estás echando para atrás con este Grado?
No recuerdo si le hice caso o no a este pensamiento, pero al entrar en la página web de la Universidad para saber más antes de matricularme definitivamente, me encontré a mí misma mirando las asignaturas de la carrera de Derecho, grado que pertenece a la misma facultad que Trabajo Social. Lo cierto es que las asignaturas me llamaron mucho más la atención...
El día que finalmente fui a matricularme consulté si podía cambiar mi elección primera, y lo bueno fue que me lo permitieron porque ambas carreras pertenecían a la misma facultad.
Una decisión que me llevó años, y que sin embargo, al final tomé en menos de un mes.
Nunca me he arrepentido de haber escogido esa carrera aunque lo haya hecho precipitadamente. Y creo firmemente que es la carrera que más acorde va conmigo y con mi personalidad.

Ahora que ya estoy graduada muchos me preguntan por qué no quiero ser abogada, que qué sentido tiene que estudiara esa carrea si no voy a ejercer de abogada. La gente habla desde el desconocimiento...
Derecho es mucho más que ser abogada o Juez. Puedes ser procuradora, Letrada de la Administración de Justicia, Auxiliar en el Juzgado, Gestor Procesal, Tramitador Procesal, Notario, dedicarte a Hacienda, opositar para Guardia Civil o Policía Nacional- cosa que también me hubiera gustado hacer- o, por supuesto, Abogada o Juez que son las profesiones que la gente más fácilmente relaciona con el Derecho.
Anecdóticamente, cuando estaba casi acabando la carrera descubrí que mis antepasados también se dedicaron al mundo de las leyes. El padre de mi bisabuelo materno estudio Derecho, y su padre también, este último incluso llego a ser Procurador en Cortes. Ellos pudieron porque tenían posibles.
Mis parientes más cercanos no tuvieron posibles y no estudiaron. Yo, que me creía la primera en la familia en tener carrera, descubrí que mucho antes que yo, mis antepasados ya lo habían hecho y que encima habían estudiado lo mismo que yo.
¿Quién me iba a decir el día que a último momento me decanté por Derecho, que muchos años antes mi tatarabuelo se había decantado por lo mismo?
Para los que me dicen que el derecho no es para NADA JUSTO, solo puedo decir que, sí, tiene sus fallos, pero de entre todas las formas que tenemos para corregir los fallos de la sociedad, creo que es la MÁS JUSTA, LA MÁS PERFECTA que hemos encontrado, pero perfecto no hay nada, y el derecho, en su vocación de servicio público, tiene sus fallos, como todo en la vida.

miércoles, 18 de abril de 2018

La importancia de los mitos griegos y romanos en nuestra cultura


¿Te has dado cuenta de la importancia que tienen los mitos griegos y romanos en nuestra cultura actual y sobre todo en nuestro lenguaje?
Cuando un hombre tiene un amor desmesurado por su madre, hasta el punto de anteponerla a cualquier otra mujer, decimos que tiene complejo de Edipo, refiriéndonos a la tragedia de Edipo que mató a su padre y se casó con su madre sin saber que lo era.
El mar Egeo: su nombre viene también de un mito. Teseo le prometió a su padre que si mataba al minotauro de Creta, al volver en barco a casa izaría la vela blanca, pero se despistó y no lo hizo. Su padre, Egeo, creyendo que su hijo había muerto, se suicidó tirándose al mar que ahora lleva su nombre.

El talón de Aquiles: como bien sabemos cuando una persona tiene alguna debilidad decimos que es su talón de Aquiles. Pues bien, Aquiles era invencible porque su madre lo sumergió boca abajo en un río que lo haría así, pero cuando lo sumergió lo tenía agarrado por los talones, de ahí que a ellos no llegara la invencibilidad.
Pegaso, era el caballo alado de Zeus. Ahora, es una marca de camiones.

Diana, era la diosa de la caza, equivalente romano de la griega Artemisa, cuyos símbolos eran el arco y el ciervo. Ahora llamamos diana (por inspiración de esta Diosa), según el diccionario de la RAE al:
"1. f. Toque militar al comienzo de la jornada, para despertar a la tropa.
3. f. Punto central de un blanco de tiro.
4. f. Blanco de tiro, constituido habitualmente por una superficie en la que hay dibujadas varias circunferencias concéntricas".

Vulcano el dios del fuego, claramente ha puesto claramente nombre a nuestros volcanes, a la vulcanología en general.
Señalar la gran cantidad de planetas que llevan el nombre romano de los dioses u otros seres mitológicos: Urano, Saturno, Mercurio, Venus, Marte, Júpiter o Neptuno.
Su idea del Jardín del Edén y del Tártaro, se parecen poderosamente al Paraíso y al Infierno cristiano, pero no sólo al del cristianismo, sino también al de otras religiones.
Estos son sólo algunos de los muchos ejemplos que se me han ocurrido así a bote pronto. Me reconozco una aficionada a la mitología, sobre todo de la griega.
Si conoces alguno más que quieras aportar, puedes escribirlo en los comentarios.

miércoles, 11 de abril de 2018

LA VIDA SIN FACEBOOK

Se puede vivir sin Facebook.
De hecho, lo recomiendo encarecidamente.
He elaborado una lista con todas las ventajas que genera eliminar esta red social de tu vida, porque en efecto es lo que ha supuesto para mí desde que ya no la utilizo:
1. He recuperado mucho tiempo de mi día. Cada día perdía al menos 30 minutos de mi valioso tiempo en navegar por esta red social. Si algún día no entraba en ella sentía que algo podría haber ocurrido (etiquetarme en una foto no deseada, por ejemplo) en mi ausencia y que yo me lo estaba perdiendo.
2. Mi belleza era directamente proporcional al número de likes que recibían mis fotos. Así que si a nadie le gustaba... O a poca gente le gustaba... Ahora no tengo ese problema. Mi belleza no es proporcional a la opinión de nadie.
3. ¿Fin de año y no hay una foto tuya con traje de gala y comiendo uvas? ¿En serio?¡Qué antisocial!
4. Ya no tengo la preocupación de pensar que cualquier persona, o al menos cualquier de mis amig@s, si he tenido la sensatez de compartir mis cosas solo con amig@s, en cualquier momento pueda hacer una captura de pantalla de mis fotos, dibujarme un moco en la nariz y un bigote, y guardar mi foto.
5. A veces recibía peticiones de amistad de personas que no conocía y que daban muy mal rollito.
6. En ocasiones, entablaba amistad con gente que conocía poco o muy poco, y que en la vida real no eran tan agradables. ¿Qué sentido tiene que me agreges a Facebook y después me veas en la calle y no me saludes?
7. Si conocía a alguien en la vida real (que yo sabía que tenía Facebook) y eso no se traducía en que esa persona me agregara en Facebook o aceptara mi petición de amistad, dudaba de que nos hubiéramos caído tan bien en persona. El mundo al revés- como si la vida real fuera la de la pantalla y no esta en la que vivimos.
8. Esos valiosos 30 minutos de mi día que perdía, muchas veces (casi siempre siendo sincera) los perdía viendo "la maravillosa vida de los demás"; sus viajes, sus fotos con múltiples amigos, todos los likes de sus fotos (directamente proporcionales con su belleza y su éxito) y comparándola con mi vida, que en comparación era mucho más sencilla, aburrida y decadente.
Ahora sé que no es oro todo lo que reluce, y que mi vida no es para nada aburrida ni decadente.
Que yo soy tan feliz como quiera serlo y tan guapa como yo lo crea.
Confieso algo, desde que NO tengo Facebook tengo más amigos que antes, cuando lo tenía. Además son amigos de hablar cara a cara, de prestarnos libros, de tomar café o contar chistes.
No serás un apartado social sin Facebook, todo lo contrario, quizá tengas más tiempo para los demás y para ti mismo 🎉🎉

miércoles, 4 de abril de 2018

El silencio

Me he dado cuenta de que a algunas personas les incomoda el silencio.
El simple hecho de estar sentados en soledad y en silencio les molesta, porque cuando todo calla, nuestro interior habla, y si no estás en paz contigo mismo, lo que diga tu interior no te va a gustar.
Esas personas llenan su vida de ruido para acallar las voces de su interior. Yo he pasado por eso. Ya no, y ahora disfruto del silencio; lo utilizo como un arma a mi favor: para saber cómo estoy, qué me está diciendo mi mente que necesito hacer o dejar de hacer.
Dice Elísabet Benavent en "Este cuaderno es para mí" (un libro de ejercicios para escribir sobre uno mismo), libro/cuaderno que recomiendo encarecidamente, que el problema está en "que la vida está llena de mensajes del exterior, de desconocidos, ruido, obligaciones, calendarios... y en la era de la información estamos más desinformados que nunca, sobre todo en lo que a nosotros mismos se refiere. ¿Te has preguntado últimamente quién eres, de qué estás hecho, cuáles son esas pequeñas teselas que forman el mosaico de la persona en la que te has convertido? La base de los sueños que alcanzas y los que quedan lejanos, de qué forma emprendes los proyectos y las aventuras o qué reflejo devuelve el espejo. Sí. Tu letra, cómo dibujas, tus colores preferidos, ese café sin el que no sabes funcionar o el sonido que tiene tu risa".
Es necesario, de vez en cuando, (yo recomendaría una media hora al día) quedarnos en silencio, para pensar, meditar, escuchar música calmada, rezar (que cada uno haga lo que quiera en "su" momento), a modo de "limpieza" del mundo exterior, para encontrarse con uno mismo, para oir nuestra voz interior, tantas veces acallada por el ruido del mundo, y que tratamos de silenciar, hasta que ya es demasiado tarde y deviene en depresión, ansiedad o enfermedad.
¡A regalarse silencio y tiempo para uno mismo!

miércoles, 28 de marzo de 2018

La caja de zapatos

Imaginemos que el universo es una caja de zapatos vacía, (bueno, llena de cosas que no son zapatos, como planetas, satélites, estrellas, algún que otro agujero negro) y que esa caja está en manos de alguien, digamos que es Dios, o alguien por el estilo, según las creencias de cada uno.
Ese ser que tiene la caja en sus manos, decide cuando pone una figurita o cuando la saca; lo que pasa ahí dentro. Hasta ahí todo bien, tiene más o menos sentido.
El problema surge cuando pienso, ¿dónde está el ser de la caja? ¿En qué sitio? ¿A su vez formando parte de la caja de otro ser? ¿Y ese otro a su vez?
Mi cabeza estalla.
Por eso cuando me dicen que el universo es infinito, yo lo creo, pero me pongo a pensar:
1. ¿Qué es el infinito?
2. Si no hay nada ¿de dónde surgió todo?
3. ¿Dónde está el infinito? Si es que está en alguna parte...
4. ¿Cómo es posible que algo esté en ninguna parte y a la vez en todas partes?

Comentando esta teoría una vez con una amiga cuyos razonamientos siempre son muy interesantes, me contestó:
-El problema es que estás pensando en una realidad infinita, desde una perspectiva finita.
Cierto, mi cerebro toma como ejemplo el modelo que ya conoce, el de nuestro mundo, el finito, el que nos dice que todas las cosas nacen, crecen y mueren. Que todo comienza y acaba; desde una carretera hasta el crecimiento de una planta.
Cierto es que el cristiano cree que nuestra existencia no acaba con la muerte, y yo lo creo así, pero sí es cierto que nuestro cuerpo terrestre tiene un principio y un fin.
Sólo escribir de estas cosas me hace sentir tan angustiada, tan pequeña, tan frágil, tan abrumada por lo que no entiendo que creo que por lo pronto tengo suficiente reflexión por hoy.