miércoles, 8 de agosto de 2018

¿Cuánto vale la vida de un hombre?


Ayer una lectora me preguntaba si la vida de un hombre vale menos que la de una mujer y por qué nadie sale a la calle en señal de repulsa cuando es un hombre el asesinado.
Mi opinión es que la vida de un hombre vale LO MISMO que la de una mujer. Dios nos creó a ambos, por tanto los dos géneros son importantes para él.

Ahora bien, es cierto que cuando escucho en la prensa que un hombre o una mujer han sido asesinados por sus parejas mis reacciones son distintas:
-Si es la mujer la asesinada pienso: “m…… c……, le has quitado la vida a tu compañera
-En cambio si es el hombre el asesinado a manos de su mujer pienso: “seguro fue en defensa propia, o el la sometía y ella decidió ponerle fin”.
Según lo pienso y lo escribo me doy cuenta de que no estoy siendo nada justa con el género masculino; que hay muchos hombres buenos y que algún día pienso tener hijos varones.
Criticadme con razón porque la tenéis, estoy siendo totalmente injusta, yo, que estudié leyes.
Pero tened clemencia conmigo y entended que lo que yo, y seguramente muchas mujeres como yo pensamos, es un movimiento revolucionario que surge como respuesta a siglos de sometimiento por parte del hombre hacia la mujer. Daos cuenta de que a lo largo de la historia SIEMPRE del sometimiento ha surgido una respuesta agresiva y violenta del colectivo oprimido, por ejemplo: el movimiento obrero o la revolución francesa. Eso ocurre en la actualidad, las mujeres estamos reaccionando a siglos de sometimiento y abuso por parte de la sociedad, sobre todo masculina. Quizá nos estamos pasando un poco de la raya, eso tampoco lo niego. Es como si los hombres buenos del presente estuvieran “pagando” el karma de los hombres del pasado y los actuales.
Yo creo en un mundo justo e igualitario para hombres y mujeres. Yo creo que existen hombres buenos. Pero ante la duda, siempre voy a inclinar la balanza hacia mi género, siempre voy a defender a mi género. Creo que nos lo debemos, nos lo merecemos. Eso no quita que no investigue si lo que oigo y veo es cierto, los hombres se merecen el beneficio de la duda y la presunción de inocencia…
En definitiva, si la muerte de un hombre “parece”, repito “parece”, que no importa tanto como la de una mujer, no es totalmente culpa de la sociedad, es porque nos hemos criado necesitando defender a las mujeres. Si hubiéramos crecido necesitando defender a los hombres, seguro que hoy yo me estaría haciendo la pregunta inversa. Pero no es así.
La sociedad actual ha necesitado desarrollar un sexto dedo en su mano para defender a la mujer, ahora ese dedo existe, eso no quiere decir que la sociedad odie a los hombres.

sábado, 4 de agosto de 2018

¿Qué es la belleza? ¿Qué se considera bello y qué no?


Creo que más o menos todo el mundo puede compartir  la idea general; tener una imagen idealizada de lo que es bello y, en líneas generales, todos estamos de acuerdo en ello, ej.: ¿hay alguien que no opine que la puesta de sol es bonita?
Partiendo de esa base, sobre la que (a veces por desgracia) todos estamos de acuerdo, a la base hay que sumarle los gustos de cada uno, “y como para gustos colores y para eso se hicieron las flores”, aquí sí, a dos personas pueden gustarle individuos, paisajes o cosas completamente diferenciados. Puedo resumir lo anterior en la siguiente fórmula:
Belleza= Base (idea general de lo que es bello y de lo que no) + propios gustos (totalmente subjetivo)
Y es que la belleza es un concepto totalmente subjetivo. De hecho, en la fórmula anterior, nuestros propios gustos van a cincelar y modelar a la base (la idea general de lo que es bello y de lo que no, según las modas, la época y las convenciones sociales).
Por eso opino que la belleza y la fealdad no existen. Son conceptos muy subjetivos. Porque lo que para mí es bonito para otra persona puede no serlo y viceversa; los gustos son muy personales y únicos, tan únicos como cada persona.
A eso se suma que, según la época en la que vivamos, va a “estar de moda” uno u otro concepto de la belleza. Me explico. En la época de las monarquías europeas antiguas lo que se llevaba era que las mujeres fueran gorditas y blancas, muy blanquitas, ese era su concepto de la belleza, pues se pensaba que si eran gorditas era que no pasaban hambre y por lo tanto eran de un cierto status social, y que si además eran blancas, eso significaba que no trabajaban en el campo, lo que suponía en aquella época una deshonra. Mientras que ahora está de moda todo lo contrario: estar delgada y morena como recién salida de la tostadora. Así de subjetiva es la belleza.
También me sorprendió mucho saber que en China, desde el siglo X hasta hace muy poco, estaba de moda tener “pies de loto”: las mujeres de clase social alta se vendaban los pies doblados, en la pubertad para paralizar el crecimiento (siendo claros atrofiarlos) y quedarse con unos pies muy pequeñitos, porque esto era lo que se consideraba bello, cuanto más pequeño el pie, más guapa se consideraba la mujer. Muchas morían en el proceso. Si quieres saber más de este curioso tema aquí te dejo el link: https://es.wikipedia.org/wiki/Vendado_de_pies
Como se puede observar casi todas las modas han perjudicado a las mujeres, porque en términos de belleza a ellas siempre se les ha exigido más. Hasta hoy. A día de hoy a los hombres se les exige tanto o más que a nosotras.
En definitiva, concluyo que lo que es bello o deja de serlo es algo muy subjetivo, depende de muchos factores. No hay dos personas iguales, ni siquiera los mellizos, y por tanto no hay dos personas con los mismos gustos. Lo que para alguien es bello para otro no lo es y al revés. Siempre habrá alguien que nos considere agradables y guapos, y del mismo modo siempre habrá alguien que nos considere desagradables y feos, porque así funcionan las cosas, tiene que haber un equilibrio. Dado que no podemos agradarle a todo el mundo, lo mejor es no preocuparse demasiado, ser fiel a uno mismo y a nuestro estilo y confiar que, igual que hay personas a las que no les gustamos, habrá alguien a la que sí. Dado que el concepto de belleza es tan subjetivo, lo mejor es no preocuparnos demasiado.
Perdón por el retraso. Y gracias a mi amiga M. I. por ofrecer un tema sobre el que escribir ;)



miércoles, 25 de julio de 2018

La chica de la escalera


La muy tonta creía que su pasado había quedado atrás. Que ya nada quedaba de la adolescente solitaria que pasó sus dos últimos años de instituto en la soledad de un recreo sin amigos. Ella, cuando sonaba el timbre que anunciaba el recreo, salía de clase como los demás, con todos bajaba al primer piso y para disimular que se quedaba sola (su vergüenza), se metía en el baño hasta que dejaba de oír ruidos, lo que significaba que todos se habían ido al patio, a compartir la media hora con amigos, risas, amores, enredos y peleas. Por fin podía salir de su escondite.

Subía de nuevo al segundo piso. Desayunaba y continuaba la lectura. Hasta que el recreo acabase. Allí se sentía protegida en su soledad; sin amigos ni risas ni amores, sí, pero también exenta de enredos y peleas.

Lo más difícil era disimular cuando la media hora pasaba y todo el mundo regresaba. Normalmente cerraba el libro y se ponía en pie, aparentando que había regresado la primera, que no había estado allí todo el rato. Otras veces, ni siquiera se preocupaba en disimular y seguía leyendo hasta que llegaba el profesor.

Los años han pasado. Y ella cree que por fin ha dejado atrás a esa adolescente fracasada. Que ahora es una persona distinta; madura e independiente, que ha conseguido enterrar los demonios de su pasado, esos que le decían que no importaba, que era un ser invisible, que nadie quería estar con ella, que era fea y desagradable, un ser cuya compañía les repelía a todos.
Ahora es una persona sociable y agradable, con amigos aquí y allí, encantadora, habladora y extrovertida, independiente y fuerte. O al menos eso cree…

Pero basta un momento de inseguridad para que sus demonios resuciten. Un mensaje no contestado, una invitación denegada, un rechazo, un desplante, o simplemente la imaginación… bastan para que la chica de la escalera regrese y ella se de cuenta de que nada a cambiado, quizá nada cambie nunca, sólo su forma de “sobrellevarlo”.

miércoles, 18 de julio de 2018

La confianza


¿Qué es la confianza? Primero la voy a definir con mis propias palabras, y después voy a acudir al diccionario de la RAE para obtener una definición más precisa.


Para mí la confianza es tirarse desde un precipicio a sabiendas de que en el suelo nos espera un mullido colchón sobre el que caer. Confianza es no necesitar saber, ver, ni oír para conocer. La confianza es dejarse llevar plenamente, sabiendo que te estás dejando llevar por alguien o algo que no te va a hacer ningún daño, al menos intencionalmente.

Según la RAE, la confianza es “de confiar:

1. f. Esperanza firme que se tiene de alguien o algo.

2. f. Seguridad que alguien tiene en sí mismo.

3. f. Presunción y vana opinión de sí mismo.

4. f. Ánimo, aliento, vigor para obrar.

5. f. familiaridad (‖ llaneza en el trato).

6. f. Familiaridad o libertad excesiva. U. m. en pl.

7. f. desus. Pacto o convenio hecho oculta y reservadamente entre dos o más personas, particularmente si son tratantes o del comercio”.

En mi opinión, la confianza puede dirigirse a tres entidades:

1.       Hacia otras personas. Confiamos en las personas; en que no nos traicionarán, en que no nos harán daño. Normalmente confiamos en las personas que amamos, pero también confiamos en extraños: en que el médico que nos atiende sabe lo que hace, en que el coche que nos venden funciona, en el piloto del avión donde viajamos…

2.       Hacia Dios: los que creemos en Dios, llamémoslo como lo queramos llamar, confiamos en que nos acompaña, nos protege, nos cuida. Confiamos en que haya algo después de la muerte y que ésta no es el fin.

3.       Hacia uno mismo: quizá ésta sea la confianza más importante de todas; la confianza en uno mismo. Creo que nadie en su sano juicio va a traicionarse a sí mismo, además, es la base de todo: si no confiamos en nosotros mismos, mucho menos podremos depositar la confianza en los demás.

Para mí hay 3 tipos de confianza, que yo denomino así: confianza ciega, sana y profesional. A continuación expongo cada una de ellas:

I.                     Confianza ciega. Es la confianza total; la de aquel que cree a pies juntillas todo lo que se le dice. Es muy raro que se de esta confianza, porque incluso el que cree en Dios sin necesidad de verlo, tiene alguna vez sus dudas… Creo que el único ejemplo posible de este tipo de confianza se da en los niños hacia sus padres cuando son muy muy pequeños.

II.                   Confianza sana. Es aquella que existe, en mi opinión, en las relaciones de pareja sanas e igualitarias; confían en su pareja, pero no es totalmente una confianza ciega (como la anterior) que les nuble la visión y el entendimiento.

III.                 Confianza profesional. Es la que tenemos hacia el piloto del avión en el que viajamos, en el médico que nos atiende, en la empresa farmacéutica que elaboró el medicamento que nos estamos tomando, etc. Es casi como la confianza ciega de los hijos pequeños hacia sus padres, pero porque no nos queda más remedio que confiar en un profesional que, se supone, conoce más de ciertos temas que nosotros.
Si crees que pueda existir algún otro tipo de confianza o quieres añadir algo que consideras que pasé por alto, puedes hacerlo en los comentarios ;)

miércoles, 11 de julio de 2018

Sobre la serie basada en la vida de José José


Últimamente estoy viendo la serie “José José; el Príncipe de la Canción” basada en la vida del cantante tal y como él la describe.


Como amante de la música que soy, ya conocía de la existencia de este cantante (a pesar de no ser de mi época) y de muchas de sus canciones, pero es a partir de la serie que he conocido la faceta más personal de José José: su pasión por la música, su lucha por llegar a lo alto, su adicción al alcohol, sus amoríos, etc.
Debo decir que la serie me encanta y que ahora cada vez que escucho alguna de sus canciones siento una sensación distinta, no sé cómo explicarla, pero es casi como si pudiera ponerle un contexto, como si no fuera sólo la canción sino también todo lo que está detrás de ella.
En mi opinión algunos de los puntos fuertes de la serie son:
-Que no hay nadie inocente ni culpable. Todos (Kiki, Anel hasta el propio José) son personas con rasgos buenos y con rasgos malos; no hay nadie bueno ni malo, sólo personas con sus circunstancias.
-Permite conocer a la familia de José, de los que heredó la pasión por la música.
-Se basa en lo que José contó recientemente, incluso él mismo aparece en alguna ocasión.
-Algunas de sus mejores canciones aparecen en la serie.
-Que es todo muy realista y muy convincente.
Aquí les dejo una lista de canciones suyas que adoro:
-“Preso”: mi favorita sin lugar a dudas.
-“Volcán”: esta canción siempre me hace pensar en Anel. De hecho, Anel escribió un libro titulado “Volcán apagado” donde cuenta sus años de matrimonio con José. https://www.youtube.com/watch?v=TklHpiWWjXc
-“Gavilán o Paloma”: esta canción describe muy bien, a mi parecer, la relación con Kiki.
- “La Nave del Olvido”: sólo con ese titulo no necesita más explicaciones…
-”40 y 20”, “Más”, “Almohada”, “El Triste”, etc.
También la entrada de la serie, por si queréis ver qué pinta tiene:
Si eres fan del artista lo disfrutarás, y si no lo eres pronto lo serás 😉

miércoles, 4 de julio de 2018

¿Qué hay de la separación entre buenos y malos? ¿Cielo e infierno?


Tal como prometí, voy a reflexionar sobre la separación entre buenos y malos. El cielo y el infierno.

Quizá sea porque así me lo han enseñado, pero yo SÍ creo que haya una separación entre buenos y malos al final de nuestra vida. Un lugar en donde las almas aprendan de los errores que cometieron en vida, y de los cuales no se llegaron a arrepentir. Y un lugar en el que “se premie” a los buenos.

No sé si el cielo y el infierno es un lugar temporal- hasta que aprendamos del error, en el caso del infierno; o hasta que nos reciclemos en otra vida (eso para los que creen en la reencarnación) en el caso del cielo- o si es un lugar permanente: si llegas al cielo ya has cumplido con tu meta, y te quedas ahí para disfrutar de una vida plena y de ensueño.

No sé si me estoy explicando bien (probablemente no) porque para mí este es un tema extremadamente complicado de tratar.

Otra cuestión que me surge en la cabeza es en dónde se encuentran el cielo y el infierno. En cuanto a ambos tengo un par de teorías, quizá imaginativas, quizá descabelladas.

Las expongo, y ya los que me lean deciden después si estoy loca o no 😉 y me comentan.

Creo que el cielo está en algún lugar del Universo; hay mucho espacio en ese vasto espacio, valga la redundancia.

En cuanto al infierno, creo que está aquí en La Tierra, en el núcleo de nuestro planeta. El núcleo de la tierra es extremadamente caliente e infernal. Hasta los antiguos griegos y romanos creían que Hades vivía en el inframundo que, como su nombre indica, se encontraba debajo de nuestro suelo. En inglés, una de las formas para decir infierno- aparte de “hell”- es “underworld” literalmente “mundo de abajo”; quizá por eso algunas de mis series favoritas, como Embrujadas, han representado al infierno debajo del suelo que pisamos. ¿A que ahora ya no miras de la misma forma el suelo que pisas?

Lo sé: tengo ideas muy raras. Pero el pensamiento y la imaginación son libres, ¿no? Y tampoco digo que sea así, sólo es una teoría de las tantas posibles.

Mi otra teoría es que no existen cielos ni infiernos, que todo está aquí, durante nuestra vida. Nuestra existencia puede ser un autentico infierno o un paraíso terrenal, todo depende de nuestra actitud, como enfoquemos las cosas y también, por desgracia, lo que nos toque en suerte. Quizá cuando Jesús decía que los que lo siguieran conocerían el reino de los cielos, no se estaba refiriendo “al después” si no a que nuestra vida podría ser feliz como un reino celestial si poníamos en práctica sus ideas de misericordia, paz, justicia y bondad. Quizá no haya que esperar a partir.

De todas formas, para mí es más bonito pensar que el cielo existe, en algún lugar de ese vasto Universo, y que ahí van las almas buenas a vivir en plenitud. Aunque ahí llego a otro debate. ¿Qué es la plenitud? ¿Cómo va a existir un paraíso para todos, si lo que para mí puede ser un paraíso para otra persona puede no serlo? ¿Qué es el Paraíso? ¿Y qué es el infierno? No quiero que esta entrada se haga más extensa. La próxima semana responderé a esa cuestión.

miércoles, 27 de junio de 2018

10 secretos para ser feliz


Con secreto no me refiero a la acepción común de la palabra secreto en el diccionario- algo escondido- si no como sinónimo de receta o procedimiento a través del cual se puede lograr algo, en este caso sería: ser feliz. A mí me han servido, y espero que al que lea esto también le sirva 😉

1.- Trata lo menos posible con la gente que aporte poco o muy poco a tu vida, o con la que aporte malos rollos.

2.- Auto-regálate algo de vez en cuando; si tienes poco dinero cómprate algo pequeño de poco valor (ej.: una piedrita de cuarzo rosa). Lo importante no es lo que cueste, sino que es un regalo que te haces a ti mismo, sin esperar nada de los demás.


3.- Lee un libro que te guste o te apetezca, o aficiónate a una serie que sea de tu interés.

4.- Pasa más tiempo simplemente sentado en silencio, observando la naturaleza o con los ojos cerrados, sintiendo la brisa en tu rostro y el calor del sol, el cantar de los pájaros y bebiendo los sonidos.

5.- Haz meditaciones. En internet hay algunas muy bonitas que te permiten transportarte a playas desiertas, a prados llenos de flores, al universo, o incluso a otros planetas. Sirven para relajarse, desconectar, dormir o simplemente ir a esos sitios con tu imaginación. Aquí te dejo algunas páginas web con meditaciones gratuitas:


Y si sabes inglés también te pueden servir:



6.- Ten alguna afición que te permita rodearte de gente que, cómo tú, tiene los mismos intereses y aficiones. Coser, pintar, cantar, tocar algún instrumento, grupos de lectura, etc. No sólo dedicarás una o dos horas semanales a hacer lo que te gusta, sino que también esto contribuirá a que salgas de casa y socialices con gente afín a ti, que comparte tus aficiones.

7.- Piensa en el hoy. Trata de no preocuparte por el mañana porque hay muchas cosas que escapan de nuestro control. Se que suena muy repetitivo, lo del carpe diem y todo eso, pero ¡es que ese principio es básico si quieres ser feliz!

8.- Comprende que la gente no cambia. Acéptalo y asúmelo.

9.- Quiere más a tu mascota, no como si fuera un animal, sino como tu amigo, tu compañero, tu familia. Dan mucho amor. Incondicional y leal. Me niego a verlos como simples animales. ¿Quién dijo que el humano es el ser superior? ¿Un humano? ¿Acaso no suena eso arrogante?

10.- Disfruta con lo que estás haciendo ahora, y no pienses que serás más feliz en el futuro con esto o sin lo otro. Aprende a valorar lo que tienes.

Yo estoy aplicando todo eso y me funciona. Tengo mis días como todo ser humano, pero en general soy muy feliz y vivo contenta con lo que soy y con lo que tengo. Espero que tú también lo seas 😊